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Quiero bañarme

COMO COMENZÓ LA MARAVILLOSA AVENTURA DE LA MIÜK

A continuación te explico las razones por las que creé LA MIÜK y por qué es un proyecto que me toca tan de cerca. También te hablaré de mi experiencia personal y mis expectativas en este maravilloso mundo de la cosmética orgánica y natural.

 

¡Quiero ir a bañarme!!

De pequeña, me encantaba que llegaran las vacaciones del verano (a quién no!) por que salíamos de la ciudad y nos íbamos al pueblo dónde vivían mis abuelos. Reencontrarme con todos mis primos, pasar todo el día en la playa o comer bocadillos de Nocilla a diario eran parte de mi plan perfecto de vacaciones. Pero siempre se me olvidaba una cosa, a pesar de que también se repetía cada año: la crema solar.

No estoy hablando de la Nivea de toda la vida si no de una crema de farmacia muy grasa, muy densa y que te dejaba todo el cuerpo y la cara como cubierto de tiza blanca. Y es que el mundo de la cosmética solar, afortunadamente, ha evolucionado mucho pero en mi infancia las cremas de protección altísima eran una especie de pasta imposible de aplicar fácilmente.

Tenía, y todavía tengo, alergia al sol. Además de dermatitis atópica crónica, eczema y una afección cutánea conocida cómo el síndrome de Baboon. Así que cuando mis hermanas y mis primos estaban ya tocando la orilla e inflando los flotadores, yo seguía al lado de mi madre mientras me aplicaba la crema y llorando desconsoladamente al grito de ¡quiero ir a bañarme!

 

Mujer al borde de un ataque de nervios

Crecí luchando contra mi piel, preguntándome constantemente por qué me había tocado a mí. Los años de adolescencia fueron especialmente duros. Es una etapa de cambios físicos y psicológicos, de cambio de hábitos y formas de pensar. Pero mi piel no tenía planes de cambiar, era constante en su intento de avergonzarme delante de mis amigas o de algún chico que me gustara.

Cuándo empecé a estudiar la carrera, me volví una persona muy curiosa. No estoy hablando de la curiosidad que se asocia al cotilleo si no de la curiosidad por aprender, por saber más cosas acerca del mundo en el que vivimos, de otras culturas y formas de pensar.

Me tomé en serio mis exámenes de final de carrera. Me pasaba las noches estudiando y rascándome.  Cuánto más me rascaba, más nerviosa me ponía. De hecho, en aquellos días yo era la viva imagen de una mujer al borde de un ataque de nervios.

Productos naturales

Mi mapa del mundo

Y un día, casi de repente, lo entendí todo. Empecé a recapacitar en lo que tantos dermatólogos me habían dicho cuando no me interesaba nada escucharlos. Tuve una epifanía. Mi piel era el reflejo de mis emociones. Todo lo que me pasaba y me provocaba una emoción, tanto positiva como negativa, se acababa reflejando en mi espalda, mi cuello o mis muslos. O en los tres sitios, y muchos más, al mismo tiempo.

Cierto es que las afecciones de la piel vienen determinadas, en gran parte, de manera genética. Pero también es cierto que la piel es un órgano vivo que reacciona a todo lo que nos pasa. Te manda pequeños mensajes cuando has cuidado poco la alimentación, cuando no la hidratas lo suficiente o cuando decides ignorarla como si fuera un ente extraño a ti y a todo lo que te rodea.

Me gustaría que empezaras a pensar en tu piel como tu mapa del mundo particular.  El mapa del mundo de tus emociones.

 

La importancia de los ingredientes

Las cremas, y los productos cosméticos en general, son como un plato de comida. Como una tortilla de patatas, por poner un ejemplo. Aparentemente, son todas muy parecidas (aunque te aseguro que la de mi madre es la mejor!) Puede variar un poco la forma, el tamaño o el grosor pero se asemejan mucho. Es cuando la pruebas que realmente te das cuenta de cómo se ha hecho y qué ingredientes se han empleado. Si te gusta cocinar, estarás de acuerdo conmigo en que la calidad de la materia prima influye muchísimo en el resultado final. Pues con las cremas sucede algo similar. Parecen todas iguales; varía el envase, el color, la textura pero es cuando la pruebas en la piel cuándo realmente te das cuenta de qué está hecha. Los ingredientes importan, y mucho.

Tradicionalmente las grandes compañías cosméticas lo que buscan es el mayor beneficio posible y es algo que sólo se consigue abaratando costes. Reducen los costes de producción al mínimo posible para poder invertir la mayoría de su presupuesto en campañas de marketing muy bien hechas. Campañas que hacen que quieras probar el producto que te están vendiendo sin cuestionarte de qué está compuesto.

Un ejemplo muy claro es el uso generalizado de aceite mineral (también conocido como paraffinum, paraffinum liquidum o petrolatum, entre otros) que no deja de ser un plástico derivado de la refinación del petróleo. Es uno de los ingredientes más baratos que existe en el mercado y se utiliza indiscriminadamente en todo tipo de cosméticos, incluso en los productos para bebés. Hace de sustituto de otro aceite, el vegetal, cuya producción es mucho más costosa pero cuyos efectos sobre la piel no tienen nada que ver.

 

Home sweet home

Viví muchos años fuera, probé muchísimos productos, leí mucha información, investigué muchos ingredientes y conocí marcas excepcionales. Marcas con una estructura casi familiar que ponían todo su esfuerzo y dinero en la calidad de sus productos. Marcas que forman parte de mi rutina diaria de belleza.

Cuándo me mudé a Barcelona hace tres años, me di cuenta que muchas de las marcas que usaba regularmente eran difíciles de encontrar en España. Siempre que necesitaba algo tenía que pedirlo a través de alguna página extranjera, esperar hasta una semana para recibirlo y, en algunos casos, pagar portes bastante elevados.

LA MIÜK nació con la intención no sólo de acoger todas las marcas que no tenían apenas presencia en el mercado español si no también de convertirse en un espacio de acogida. Dónde te puedas sentir a gusto y preguntarme todas las dudas que tengas. Dónde no tengas la presión de una dependienta que te mira mal por que no te acabas de decidir. Y en dónde te sientas, en definitiva, como en tu propia casa.

 

Gracias por leerme y enhorabuena por querer explorar el mapa del mundo reflejado en tu piel.

¿Me dejas acompañarte en el viaje?

Escríbeme a hola@lamiuk.com para cualquier duda, consulta o consejo que necesites.

Un beso y hasta muy pronto,

Mónica

 

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