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LA GUÍA DEFINITIVA SOBRE LOS ACEITES FACIALES

 

 

¿Cómo estás? ¿Qué tal va el mes de Noviembre? Aprovechando que ya ha comenzado oficialmente el frío, la lluvia, el abrigo y las bufandas, el artículo de hoy está dedicado a una de las estrellas de la cosmética actual, los aceites faciales. Una pequeña guía para saber si es un producto que deberías valorar como parte de tu rutina, cómo sacarle el mejor partido y cual le iría mejor a tu tipo de piel.

 

Cuando iba al colegio, tenía una compañera a la que le tenía mucho aprecio a pesar de que éramos completamente opuestas en carácter; yo era muy payaso, muy gritona y muy juerguista mientras que ella era tímida, muy silenciosa y siempre conseguía pasar desapercibida. Como nuestros apellidos se parecían mucho, siempre iba delante de mí en la lista de la clase así que siempre que escuchaba su nombre, sabía que el mío vendría detrás. Era muy estudiosa y nunca formaba parte de las salidas en grupo fuera del colegio, así que nadie la había visto en otro contexto que en el de la clase.

 

Sin embargo, todo cambió en la fiesta de fin de curso. Como si se tratara de una escena de instituto de peli americana, cuando la compañera de la que hablo llegó a la fiesta todos los ojos se dirigieron hacia ella. No sólo estaba guapísima sino que incluso parecía mucho más abierta y sociable. Estaba teniendo su momento después de muchos años de pasar desapercibida.

 

Algo parecido sucede con los aceites faciales. Siempre han estado ahí, aunque de forma tímida esperando a que alguien los re-descubriera. Y ahora, por fin, parece que están teniendo su momento.

 

Todas las marcas del cuidado de la piel hoy en día tienen su versión de aceite facial y a veces es muy difícil saber qué diferencia hay entre ellos y por qué unos resultan mucho más caros que los otros. Las dos características principales que deberías tener en cuenta a la hora de elegir un aceite facial de buena calidad:

 

// Ingredientes naturales.

Los mejores aceites proceden de la naturaleza, de las plantas. Su extracción es lenta, costosa y muy laboriosa y cuanto más “raro” sea su origen, más influirá en su precio final. Elige un aceite cuyos ingredientes puedas reconocer o, por lo menos, cuyos nombres sean botánicos y no un compuesto de nombres ininteligibles. Muchas marcas ofrecen aceites faciales muy económicos simplemente porque consiguen reproducir las características de un aceite natural en un laboratorio o porque la proporción en aceite es, en realidad, bajísima y el resto son ingredientes de relleno. En el caso de los aceites faciales la calidad importa y afecta muchísimo el resultado final. Un aceite facial poco puro o muy manipulado aumentará las posibilidades de que te aparezcan más granos o rojeces, una de las culpas que más se le echan a los aceites faciales. Incluso si tienes la piel muy grasa, existe un aceite indicado para ti como el Face Oil Line F de Susanne Kaufmann, un aceite en seco especialmente pensado para las personas a las que no le gusta la sensación grasa en la piel.

 

 

// Extracción en frío.

Los aceites que se usan en cosmética se extraen de diferentes partes de las plantas: de las flores (como el de rosa), de las hojas (como el eucalipto), de las raíces (como el vetiver) o de la madera (como el sándalo). De una sustancia sólida necesitas obtener una sustancia líquida, así que ¡imagínate el trabajazo y la paciencia que supone! Para acelerar el proceso, se suele someter a un proceso de calor extremo a las partes de la planta en cuestión para hacerla “sudar” y que suelte el aceite. El problema es que también se pierden por evaporación la mayoría de los nutrientes. Por eso es importante elegir aceites cuya extracción se realice en frío (cold-pressed, como se le acuña habitualmente) y asegurar así que el producto final conserva todas las propiedades de la planta original y que no se pierde ninguna por el camino.

 

A continuación te cuento, de manera muy resumida, las cuestiones que más inquietan cuando se trata de los aceites faciales

 

//Aceite facial vs crema hidratante.

Una de las preguntas más frecuentes acerca de los aceites faciales es si se tiene que usar junto con una crema hidratante o por sí solos y la respuesta es que ambos casos son correctos y es tu piel la que tiene la última palabra. Te explico el por qué.

Es invierno y hace frío fuera. Un aceite facial es como un jersey que va en contacto con la piel y a la vez te protege de las agresiones externas. Una crema hidratante es como un abrigo que no sólo te protege a ti de las agresiones externas sino que también protege al jersey para que el frío o la lluvia no calen a través de él. Digamos que un aceite es la capa interior y la crema la capa exterior. Si eres una de esas valientes que no necesita más que un jersey para salir a la calle en pleno invierno, entonces seguramente un aceite facial o una crema hidratante por sí solos serán lo único que necesitas a nivel hidratación. Pero si lo que quieres es que tu piel esté protegida, hidratada y mullida, entonces usa los dos productos combinados. El Antioxidant Facial Oil de Grown Alchemist o el Divine Oil de Antipodes son perfectos para usar debajo de una crema hidratante gracias a su ligera textura.

 

 

// Menos es más.

Mies van der Rohe lo dijo de su obra arquitectónica y Armani de sus colecciones así que rescato la frase para referirme al proceso de aplicación de los aceites faciales. Piensa en ellos como en el típico producto de limpieza superconcentrado. Son productos muy puros y necesitas poquísima cantidad cada vez que lo apliques (dos o tres gotas) así que, en este caso, menos es más. Tu objetivo no es quedar con la cara chorreando de aceite y las manos tan embadurnadas que no sabes qué hacer con él; la cara te ha de quedar brillante, con glow, pero no aceitosa. Para aprovechar mejor el producto, la forma de aplicarlo también es importante. No te lo apliques directamente en la cara ni con los dedos; aplica tres gotas en las palmas, junta las manos y pon las manos sobre la cara para extender el aceite. Recuerda que es un aceite facial y no uno de oliva que tengas que calentar para cocinar así que frotar las palmas de la mano para calentar el producto no te servirá para nada más que para derrocharlo porque la fricción hará que la piel de las manos te lo absorba y cuando llegues a la cara no te quedará casi nada. Y es que una sola gota del Slow Liquid de Ami-Iyök o del Perfecting Facial Oil de Nuori son suficientes para notar una gran diferencia en la piel.

 

 

// Un antes y un después.

Es lo que se podría decir de la compañera sobre la que te hablé al principio del artículo cuando la vimos aparecer en la fiesta de fin de curso, pero en éste caso me refiero al momento óptimo de aplicar el aceite facial, otra de las cuestiones que surgen más a menudo. Si lo combinas con una crema y lo que quieres es elevar el nivel de hidratación de la piel y protegerla en invierno, el aceite tiene que ir primero, a poder ser sobre la cara ligeramente húmeda (no mojada) del tónico, ya que te será mucho más fácil extenderlo y la piel lo absorberá más rápidamente. Si estás usando un sérum en otra textura que no sea aceite y quieres incluir uno en tu rutina para suavizar y darle un aspecto mucho más jugoso a tu maquillaje, entonces aplícate una o dos gotas de aceite como paso final de tu rutina y justo antes de maquillarte a modo de primer. Para ello, elige un aceite que te aporte luminosidad como The Beautiful Oil de Kjaer Weis o el Radiant Light de Antonia Burrell.

 

 

//  ¡Alegría!

Si usas el aceite por encima de la crema hidratante como primer antes del maquillaje, presionalo sobre la piel sin frotar mucho la superficie pero si lo utilizas en vez de tu serum habitual antes de la crema hidratante para aumentar la hidratación en invierno, entonces ¡dále un poco de alegría! y aprovecha para realizar un pequeño masaje facial. Ejerce un poco de presión y usa los nudillos (no las yemas de los dedos) para realizar movimientos ascendentes y para fuera, siempre en dirección contraria a la fuerza de la gravedad. Piensa que los dos únicos músculos circulares que tenemos en la cara se encuentran alrededor de los ojos, así que realizar movimientos en círculo por todo el resto tiene poco sentido y resulta poco efectivo, siempre son mejores los movimientos amplios en sentido ascendente y con un poco de fuerza para estimular los tejidos y el flujo sanguíneo pero ¡por favor no te hagas daño!

 

Y a tí, ¿te gustan los aceites faciales tanto como a mí o todavía no le has encontrado el lugar perfecto dentro de tu rutina? ¿tienes alguno que te guste especialmente? ¿los prefieres usar sólo en invierno o durante todo el año? Vamos, no seas tímida y cuéntame que yo ya hablé bastante por hoy… ; )))

 

Como siempre, te recuerdo que estoy aquí para cualquier duda, comentario o crítica constructiva. Escríbeme a hola@lamiuk.com y charlemos un rato.

 

Gracias por haber llegado hasta aquí y por leerme.

 

Un beso,

 

Mónica

 

 

 

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