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¿QUÉ DIFERENCIA HAY ENTRE UNA CREMA Y UN ACEITE?

¿QUÉ DIFERENCIA HAY ENTRE UNA CREMA Y UN ACEITE?

¡Hola!

 

Entiendo que la pregunta del título pueda sonar un poco obvia, ya que a nivel de textura todo el mundo sabe cuál es la diferencia principal entre una crema y un aceite. Sin embargo, en el artículo de hoy exploramos un poco las diferencias que existen entre ambas categorías de producto a nivel cosmético y cuál de las dos es más idónea para las necesidades de tu piel.

 

Empecemos por la definición básica en cuanto a su formulación: una crema es, por lo general, una mezcla de agua, aceites y otras sustancias emolientes que facilitan su aplicación y absorción mientras que un aceite suele ser estar compuesto por un aceite puro o una mezcla de varios aceites.

 

Por lo tanto, y teniendo en cuenta una regla de la física más básica que dice que debido a su diferente peso molecular el agua y el aceite nunca se mezclan bien del todo mientras que agua con agua se juntan sin problemas, ¿quiere esto decir que una crema es siempre más hidratante que un aceite? No necesariamente, y te explico por qué:

 

// ACEITES

 La mayoría de los aceites cosméticos naturales son de origen vegetal; el aceite de almendras dulces, el de jojoba, el de aguacate, etc.. y tienen una estructura muy similar a los lípidos que encontramos de forma natural en nuestra piel. Por lo tanto, cuando aplicamos un aceite en nuestro rostro o en nuestro cuerpo, se absorbe instantáneamente porque nuestra epidermis lo recibe como si fuera parte de su propia barrera lipídica. Esta es también una de las razones por las que resulta tan recomendable el uso de un aceite en pieles mixtas y/o grasas, ya que cuando aplicamos un aceite en la piel, nuestra propia epidermis lo confunde con el que ella misma aporta y deja de producirlo en exceso. Un buen ejemplo de un magnífico aceite facial resultante de la mezcla de varios aceites vegetales sería el Slow Liquid de Ami-Iyök o el Firming Oil de Susanne Kaufmann cuando hablamos de aceites corporales.

 

 

// CREMAS

Tal y como mencionamos anteriormente, una crema (sea facial o corporal) suele estar formada por una mezcla de agua y aceites. Es, precisamente, su alto contenido en agua lo que facilita que una crema penetre de forma más profunda en la epidermis, lo que a la larga nos ayudará a mantener la piel en un estado de hidratación óptimo. Tanto en el caso de los aceites pero mucho más en el de las cremas puesto que su composición es más compleja, es importantísimo fijarse en la lista de ingredientes y evitar productos que contengan ingredientes artificiales, aditivos cosméticos o alcohol puro. La Hydra-Repair Day Cream de Grown Alchemist es un buen ejemplo de una crema facial con una magnífica lista de ingredientes y la crema de cuerpo Body Balm de Nuori demuestra cómo mezclar agua, aceites de origen vegetal o otros componentes como la vitamina E o C para dar como resultado una crema deliciosa.

 

 

A modo general, y simplificando los conceptos al máximo, podríamos afirmar que los aceites son como la comida y las cremas como la bebida para tu cuerpo.

 

Es por eso que resulta muy difícil, por no decir imposible, decidirse categóricamente entre uno u otro ya que es la mezcla de ambos la que aportará el máximo beneficio para que la piel se vea no sólo jugosa e hidratada sino también suave y luminosa.

 

Ten en cuenta que los aceites, sobre todo corporales, siempre funcionan mejor sobre la piel húmeda, que es lo que realmente ayuda a atraer y retener el agua de la superficie de la piel mientras que las cremas se pueden aplicar en cualquier momento para ayudar a sellar el efecto hidratante en las capas más profundas de la piel.

 

A nivel corporal lo que yo hago, y la verdad es que me funciona de maravilla, es usar el Detox Oil de Susanne Kaufmann durante los días de semana justo después de la ducha porque se absorbe enseguida y tiene un olor a jengibre que me ayuda a despertarme por las mañanas. Una vez que llega el fin de semana y tengo tiempo para hacer las cosas con más calma, echo mano de una crema super untuosa como la Body Butter de Ami-Iyök o la Body Butter de Susanne Kaufmann y me embadurno hasta las cejas. Y si tengo a mano un buen libro y un sofá, entonces ya es gloria bendita…

 

 

Y tú, ¿qué prefieres, aceite o crema?

¿tienes algún truco infalible para combinar los efectos de ambas?

¿o todavía no estás realmente segura de lo le irá mejor a tu tipo de piel?

 

En cualquiera de estos casos, y cualquier otro que se te ocurra, no dudes en escribirme a hola@lamiuk.com y contarme o preguntarme lo que quieras.

 

Y como siempre, mil gracias por leerme.

 

Un beso,

 

Mónica