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¿QUÉ TIPO DE PIEL TENGO?

Existen tantas marcas cosméticas hoy en día y tanta información sobre tipos de piel y tratamientos, que se supone que deberíamos tener clarísimo nuestro tipo de piel y cómo tratarla.

 

En mi experiencia, sin embargo, veo que está sucediendo justamente lo contrario. A pesar de la super abundancia de productos y literatura sobre el tema, todavía no tenemos muy claro qué tipo de piel tenemos, cómo la deberíamos tratar y qué cosas no deberíamos confundir.

 

En el artículo de esta semana hago una clasificación general sobre los tipos de piel más comunes y sus características. Cuánto mejor conozcas la piel que habitas, mejor la entenderás.

Tipos de piel y sus características

Repito que la siguiente es una clasificación muy general sobre los tipos de piel más comunes pero siempre tienes que pensar que cada piel es diferente y tan personal como tu huella dactilar.

Piel Normal

  • Piel Normal. Absolutamente nadie que conozco tiene la piel “normal”. De hecho, no tengo muy claro a qué se refieren las personas que califican su piel como normal. La piel no es un ente estático, inamovible; tu piel no es una estatua de piedra. Reacciona a muchísimos factores externos e internos. Los factores externos más comunes son el clima, la polución, la calefacción, el aire acondicionado, los olores, etc.. Los factores internos son todavía más numerosos, los más comunes son los procesos hormonales (mucho más marcados en las mujeres que en los hombres), el estado anímico, el stress, los procesos digestivos, la herencia genética, etc.. Decir que alguien tiene la piel normal casi equivale a decir que es una piel que no reacciona a ninguno de estos estímulos y eso es literalmente imposible. La piel es un órgano vivo.

Piel Seca

  • Piel Seca. La piel seca es una piel a la que le falta aceite. Nuestra piel se regenera constantemente y produce aceite de forma natural; una piel seca es una piel que no produce el suficiente aceite para realizar esta función regenerante bien por sí misma. Por lo tanto, suele irritarse con facilidad. Es una piel que suele tener sensación de tirantez y un color apagado, como sin vida. Además, es un tipo de piel que no absorbe los productos que le aplicamos muy fácilmente y por eso tenemos la sensación de que la mayoría de cremas no nos da resultado. En cualquier caso, a la piel seca también le salen granos y puntos negros, aunque el tamaño de los poros suele ser menor y es por eso que se suelen ver menos.

Piel Grasa

  • Piel Grasa. La piel grasa es una piel que produce aceite en exceso. El exceso de aceite suele aparecer en forma de granos, puntos negros y sebo. Durante los años de adolescencia, en pleno cambio hormonal, tendemos a producir mucha más grasa y es por eso que sufrimos de acné, que no es más que una sobreproducción de grasa a nivel cutáneo. Un error muy común y extendido es tratar nuestra piel adulta como piel grasa simplemente por haber sufrido acné en la adolescencia. Repito que la piel no es algo inmóvil, cambia con nosotros a lo largo de nuestra vida. Una piel grasa suele estar caracterizada por tener un mayor tamaño de los poros y por la presencia (aunque no siempre) de granos y puntos negros. Es una piel que brilla (en el sentido positivo), jugosa, que absorbe bien los productos que le aplicamos y a la que le aparecen las arrugas mucho más tarde que a una piel seca por que está más mullida. Esta es una de las razones por la que los chicos no se “arrugan” tan pronto como las mujeres, ya que su piel suele ser mucho más grasa.

Piel Mixta

  • Piel Mixta. Yo diría que la mayoría de personas tenemos la piel mixta. Esto quiere decir que tenemos algunas partes más grasas (comúnmente es la zona T del rostro) y otras con tendencia seca como la zona de las mejillas y la del contorno de los ojos. El problema de tratar una piel mixta es que generalmente tratamos la parte por el todo; quiero decir que si lo que nos preocupa es el exceso de grasa en la zona central del rostro, tendemos a utilizar en toda la cara un tratamiento para piel grasa; y si lo que nos molesta es la tirantez de las zonas secas, entonces aplicamos por todo el rostro un tratamiento indicado más para una piel seca que una mixta. No estoy diciendo con esto que tengamos que aplicar dos tipos diferentes de crema si tenemos la piel mixta pero sí encontrar un producto que aporte confort a las zonas más secas de la cara y no aporte grasa extra a las zonas con exceso de sebo.

Piel Deshidratada

  • Piel Deshidratada. La piel deshidratada es una piel a la que le hace falta agua. No es un tipo de piel per se si no una condición de la piel. La inmensa mayoría de nosotras tenemos la piel deshidratada independientemente de si la tenemos seca, grasa o mixta. Por lo tanto, es un tipo de piel que a veces puede ser seca y tirante y otras veces grasa y con granos. De la misma forma, los poros de una piel deshidratada van desde los más pequeños hasta los más grandes. Si eres del tipo de persona que se maquilla por las mañanas y a mediodía te preguntas qué le ha pasado a tu maquillaje que ha desaparecido, la respuesta suele ser que tienes la piel deshidratada y tu piel se ha “comido” tu maquillaje. Tu piel está tan sedienta y acaba haciendo uso de cualquier producto que le apliques para retener el agua que tanta falta le hace.

Piel Sensible

  • Piel Sensible. La piel sensible es una piel hiperreactiva. Al igual que la piel deshidratada, la piel sensible no es un tipo de piel si no una condición de la piel. Es por eso que existen personas con piel grasa y sensible al igual que otras con piel seca y sensible. Además, la piel sensible puede ser algo transitorio o a largo plazo. Dependiendo de nuestras circunstancias de vida y de factores externos e internos, nuestra piel puede pasar un momento de especial sensibilidad y hablamos de sensibilidad transitoria o específica. En otros casos, nuestra piel tiene tendencia a la irritabilidad (como algunas personas) y reacciona de forma sensible independientemente de otros factores.

 

Espero que el artículo de hoy te haya servido para aclarar algunas dudas y a despejar ciertos mitos existentes sobre los tipos de piel.

La semana que viene te hablaré más específicamente sobre los productos que benefician a los diferentes tipos de piel y los errores más comunes que solemos cometer.

En cualquier caso, no me cansaré de repetir que los tipos de piel son una de las cosas más personales que existen y es por eso que el tratamiento que le ha funcionado a tu hermana o amiga con síntomas parecidos, puede que no te funcione a ti.

La relación con tu piel es algo que te acompañará toda tu vida, que estará siempre a tu lado. Cuánto mejor la conozcas y sepas lo que le sienta bien o lo que le irrita, mejor sabrás cómo tratarla. Te aseguro que vale la pena.

 

¿Tienes dudas? ¿Sigues sin tener claro tu tipo de piel? ¿No tienes claro si el tratamiento que usas es el adecuado? No te preocupes, estoy aquí para ayudarte. Escríbeme a hola@lamiuk.com y charlemos un rato.

 

Muchísimas gracias por leerme. Siempre me hace feliz volver a verte.

 

Un beso,

 

Mónica

 

 

 

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