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TODO LO QUE NECESITAS SABER SOBRE LOS PROTECTORES SOLARES

¿Quién no tiene algún recuerdo de quedarse dormida sobre la toalla y despertarse del color de un camarón? ¿O escaparse de alguno de sus padres cuando intentaban cubrirte el cuerpo en crema solar? ¿O quizás de hacer competiciones con tus amigas en la adolescencia para ver quién se ponía más morena en menos tiempo?

 

En el artículo de hoy hablaremos de los efectos que el sol tiene en nuestra piel, qué tipo de protectores solares existen y cuál se adapta mejor a nuestras necesidades.

 

La luz del sol está compuesta, en realidad, por tres tipos de rayos diferentes; los rayos de luz visible, los rayos de luz ultravioleta (que se conoce con las iniciales de UV y de la que existen dos tipos, la UVA y la UVB) y los rayos infrarojos.

 

Los rayos de luz visible, tal y como su nombre indica, son los únicos que puede percibir el ojo humano y constituyen alrededor del 50% de los rayos de luz existente. Este tipo de rayos no suele tener efectos sobre nuestra piel.

 

Los rayos de luz ultravioleta son imperceptibles por el ojo humano.

 

//Los rayos UVB son mucho mayores en proporción y los responsables de que nos pongamos morenas en verano o de que nos quememos la piel. En cualquier caso, los rayos UVB no tienen la capacidad de traspasar la epidermis y son los que nos ayudan a sintetizar la vitamina D. Esta vitamina es importante por que es la responsable de la producción de calcio en nuestro organismo y tiene un efecto directo sobre la densidad de nuestros huesos.

 

//Los rayos UVA existen en mucha menor cantidad y son los responsables del daño celular que hacen que nuestra piel envejezca. Tienen la habilidad de traspasar la epidermis y activar la degeneración celular e, indirectamente, causa también daños en nuestro ADN, lo que en el peor caso puede derivar en cáncer de piel.

 

//Los rayos infrarojos son igualmente imposibles de percibir para el ojo humano y constituyen alrededor del 40% de la luz del sol.

 

La melanina es un pigmento que se encuentra en todos los seres vivos y la responsable de nuestro color de piel, ojos y pelo. Las personas de piel oscura tienen más melanina que las personas de piel más clara. Los melanocitos son un tipo de células encargadas de producir la melanina y aumentan su producción con la exposición solar. De hecho, las pecas o las manchas solares no son otra cosa que una concentración de melanina sobre la piel.

 

Ahora que sabemos la teoría de qué están compuestos y cómo funcionan los rayos solares en nuestra piel, pasemos a la práctica y exploremos qué tipos de protección existe y cual es la mejor para nuestro tipo de piel. Las cremas de protección solar están agrupadas en dos grandes grupos, las físicas y las químicas, y últimamente existe un debate sobre cuál de ellas es más beneficiosa. Como siempre, nadie mejor que tú para decidir el tipo de protección que más le conviene a tu piel.

 

Aquí te dejo un pequeño resumen con las características de cada una de ellas:

 

Protectores físicos. Son filtros de origen natural. Tal y como su nombre indica, este tipo de protectores crean una barrera física entre tu piel y los rayos solares, una especie de muro para evitar que los rayos solares traspasen la epidermis. Por lo tanto, son cremas que no son absorbidas por la piel, se quedan en su superficie y dispersan la radiación a modo espejo. El estigma de los filtros físicos de antaño es que dejaban un rastro blanquecino y tenían una textura demasiado grasa. Hoy en día, gracias a procesos de micronización, las fórmulas están tan mejoradas que no corremos el riesgo de convertirnos en una especie de momia o en una bolita de grasa tras su aplicación. Suelen ser los protectores más indicados para proteger las pieles sensibles y las pieles infantiles. Los ingredientes principales son sustancias de origen mineral, principalmente el óxido de zinc y el óxido de titanio. Los protectores solares de la marca Susanne Kaufmann son un buen ejemplo de un protector físico.

 

Protectores químicos. Son filtros compuestos gracias a una formulación química pero de origen orgánico. Al contrario que con los físicos, los protectores químicos tienen la capacidad de penetrar la epidermis. Actúan como una especie de esponja que absorbe y canaliza los rayos solares; digamos que captan los rayos solares y los transforman en otro tipo de energía totalmente inocua para la piel. La gran ventaja de este tipo de protector solar es que son totalmente transparentes y no dejan ninguna marca blanca sobre la piel o sensación grasa. Los ingredientes más comunes de este tipo de filtro solar son el avobenzone y el homosalate. Los puedes encontrar en toda la gama de protectores solares de Soleil Toujours.

 

 

 

A pesar de que sabemos, y hay estudios que así lo demuestran, que la exposición continuada al sol sin protección adecuada es la causante de hasta un 80% del envejecimiento prematuro de la piel y otras afecciones cutáneas tales como hiperpigmentación y falta de elasticidad, tampoco conviene que nos obsesionemos y salgamos a la calle con paraguas en pleno verano.

 

El sol es una fuente de vida y de energía, eleva nuestros niveles de serotonina (la llamada hormona de la felicidad) y tal y como mencionábamos al principio de éste artículo, es nuestra principal fuente de vitamina D. Por lo tanto, no lo rechacemos de plano y aprendamos a vivir con él de una manera consciente, sabiendo cuándo y cómo protegernos de la mejor forma. Que sea nuestra protección la que se adapte a nuestro estilo de vida y no al contrario.

 

Y tú, ¿qué tipo de filtro solar usas normalmente? ¿Eres de las que le gusta broncearse o huyes del sol siempre que puedes? ¿Qué planes tienes para estas vacaciones estivales?

 

Tanto si eres fan número uno de la playa como si prefieres algún lugar más tranquilo para pasar tus vacaciones, me encantaría que me lo contaras!

 

Escríbeme a hola@lamiuk.com y pregúntame todo lo que te apetezca sobre el cuidado de la piel, el maquillaje en verano o alguna recomendación de última hora para tus días libres.

 

Me gusta tu compañía.

 

¡Gracias por leerme!

 

Un beso,

 

Mónica

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